arkhagello
02-13-2008, 06:15 AM
En Querétaro, el gobernador hace lo que quiere; pregunten a uno de los arquitectos más reconocidos del país
Sentido Común
Martes 12 de Febrero del 2008, Ciudad de México, D. F.- Teodoro González de León no estaba convencido de participar en el concurso internacional al que convocaron las autoridades del estado de Querétaro para diseñar uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de las últimas décadas en la entidad: La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano.
El arquitecto mexicano tenía algunas dudas sobre las bases del concurso, así como una complicada agenda a mediados de 2006, que lo hacían dudar de contar con el tiempo y la concentración necesarios para proponer un proyecto que estuviera a la altura de sus credenciales y de sus edificaciones.
Ante la insistencia de las autoridades estatales, González de León finalmente dijo sí, y ganó.
Hoy, más de 18 meses después, está entrampado en una pesadilla legal; enfrenta el riesgo de ver esfumarse lo que podría ser otro proyecto emblemático y cree que se debe a la arbitrariedad del gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón, y de su secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, José Luis Covarrubias.
Ambos funcionarios, argumentando que González de León incumplió con lo estipulado para la entrega del plan maestro de la obra, optaron por rescindir el contrato y revertir el fallo del jurado.
"Para mí, lo que ha sucedido es incomprensible", dijo González de León, en una entrevista en sus oficinas en la colonia Condesa, en la Ciudad de México. "Nunca en 60 años de trabajo me había pasado esto. . . no tengo una explicación".
Ante la decisión de cancelar el contrato, González de León, a sus 82 años de edad, ha decidido dar la batalla para evitar que las autoridades del gobierno de Querétaro lo despojen de un proyecto que otros arquitectos describen como "vanguardista y de excelencia".
El arquitecto ha montado un equipo de abogados para combatir la decisión de las autoridades queretanas. La reputación en México y el extranjero que lo antecede por haber diseñado, junto con su colega, el desaparecido Abraham Zabludovsky, algunos de los edificios más representativos de la arquitectura moderna de México, como el Colegio de México, el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, la embajada de México en Brasilia y las oficinas centrales del Infonavit, también dan credibilida a la acusación de ser víctima de una injusticia.
"Es una arbitrariedad total", dijo González de León, conocido también por haber proyectado, junto con otros socios, los nuevos edificios Arcos Bosques y Reforma 222 en la Ciudad de México.
La difícil encrucijada legal en la que se encuentra González de León no sólo ha dejado un mal sabor de boca al arquitecto, sino que también ha preocupado a la comunidad de arquitectos de México por el aparente regreso a etapas que creían superadas. Para muchos de ellos, el caso de González de León es un ejemplo de la indefensión en que puede caer el gremio frente a los caprichos de la autoridad, cuando se trata de contratos de obra pública.
"Cuando suceden estas cosas es triste, porque la comunidad de profesionales pierde la confianza en las autoridades", dijo José Luis Cortés, director del departamento de arquitectura de la Universidad Iberoamericana, en una entrevista telefónica. "Nada más porque no me cayó bien el arquitecto lo cambiamos. Eso se me hace muy poco profesional; por eso está tan molesta la comunidad de arquitectos".
Pero lo más grave de la disputa que enfrenta hoy González de León es que ésta refleja los crecientes poderes sin contrapesos que aparentemente toman las autoridades locales. Antes, los gobiernos estatales sabían que podían ser llamados a cuentas por el Presidente de la República. Hoy, con una presidencia más acotada y poderes locales electos democráticamente, ya no es el caso. El único inconveniente es que aún no surgen las fuerzas locales que permitan poner freno a los abusos de las autoridades.
"Con esto te das cuenta de los abusos del poder y la falta de controles", dijo Francisco Serrano Orozco, uno de los abogados de González de León y socio del despacho Alanís Serrano y Doblado. "Es una gran prepotencia cuando te dicen hazle como puedas, porque ahí te ves".
La oficina de comunicación del gobierno de Querétaro declinó la petición de Sentido Común para entrevistar a Covarrubias, a fin de conocer y presentar sus puntos de vista sobre la controversia. Los funcionarios gubernamentales declinaron la solicitud argumentando que la disputa con el arquitecto González de León ya estaba en los cauces que contempla la ley y que el gobierno no litiga en los medios.
En lugar de González de León, Covarrubias designó al arquitecto José de Arimatea Moyao, quien terminó en quinto lugar en el concurso, para realizar el proyecto.
Orígenes del problema
Los problemas con la propuesta de González de León comenzaron seis meses después de ser declarado ganador del concurso, en el que superó las propuestas de otros connotados arquitectos mexicanos, como Ricardo Legorreta y Enrique Norten.
El 16 de julio del año pasado, el arquitecto y su equipo recibieron el primer aviso oficial de Covarrubias, por supuesto incumplimiento de diversos aspectos del contrato.
Covarrubias resaltó la ausencia de cajones de estacionamientos para personas "con capacidades diferentes", la falta de un área de espera techada en el estacionamiento, la inadecuada vialidad de acceso al recinto, el sentido contrario a como debían abrirse las puertas de los baños, la carencia de éstos para niños menores de cuatro años y la falta de entrega de algunos planos, como las principales razones por las cuales, desde su perspectiva, había un incumplimiento que justificaba el envío de ese primer aviso.
Para González de León y su equipo, nada de lo que mencionaba Covarrubias en su escrito, del cual Sentido Común obtuvo una copia por parte de los abogados del arquitecto, era una falta grave. El equipo consideraba que todos los problemas que se señalaban podían remediarse y que no ameritaba el aviso.
"No cumplen con el número de cajones para discapacitados, pues no es ninguna falta grave, los pinto y cumple", dijo José Arce Gargollo, uno de los arquitectos más cercanos a González de León, quien forma parte de su equipo. "El estacionamiento no tiene área de espera. . . pero es un estacionamiento de autoservicio".
Ante la carta de Covarrubias, González de León tomó dos decisiones: una, contratar los servicios de Serrano; y dos, enviar una carta al funcionario, en la que rebate y aclara cada uno de los puntos, e indica que ninguna de las supuestas fallas era insuperable.
"En los conjuntos de baños, hemos dibujado el abatimiento de las puertas hacia el interior. Esto se resuelve dibujándolas hacia el exterior. No es una falta grave", escribió, por ejemplo: "El proyecto ejecutivo debemos terminarlo el 5 de noviembre de 2007, por lo tanto, los procedimientos constructivo y de acabados se entregarán en las etapas correspondientes y de acuerdo a las prioridades por usted señaladas".
La carta de González de León sirvió de poco. Al día siguiente de haber enviado su escrito, el 20 de julio, el arquitecto recibió una segunda notificación de incumplimiento con señalamientos similares a los de la primera misiva, y donde además Covarrubias ya notificaba su intención de dar por terminado el contrato, lo que ocurrió 11 días después. El 1 de agosto, Covarrubias envía un tercer aviso de incumplimiento e inicia el proceso de rescisión de contrato.
Serrano, al ver que el conflicto escalaba en tamaño y que requeriría de un abogado litigante experto, invita a Jesús Moreno Mendoza, del Bufete Moreno & Asociados, para que también revise el caso e inicien juntos la defensa de González de León.
Acciones legales
Serrano y Moreno, preocupados por la franca actitud antagónica de Covarrubias al proyecto ganador de la licitación pública, tomaron una serie de medidas para proteger a su cliente.
Para empezar, buscaron la intervención de la Secretaría de la Contraloría, la dependencia encargada de resolver las disputas en la entidad. Un intento que no llevó a nada. La dependencia, contraria a sus obligaciones legales, turnó la petición a la contraloría interna de la Secretaría de Obras Públicas, es decir, la propia dependencia acusada de violar la ley, dijeron los abogados de González de León.
Ante ello, los abogados buscaron entonces la intervención del poder judicial. Pero una juez primero y un magistrado después, se rehusaron a considerar el caso de González de León. "La juez desecha la demanda por mera influencia del gobernador y del secretario de Obras Públicas", dijo Moreno. La "independencia que tienen que tener las entidades judiciales y administrativas, es evidente que no existe en Querétaro".
Los abogados optaron entonces por llevar a cabo una acción legal más, ahora de tipo civil, para evitar la rescisión del contrato y exigir su cumplimiento. Esta última estrategia finalmente dio resultado. El 14 de diciembre de 2007, González de León ganó una medida cautelar que ordena al gobierno de Querétaro no rescindir el contrato y a suspender cualquier obra en torno al proyecto en tanto se resuelva el fondo de la controversia: la titularidad del contrato para elaborar el plan maestro de la Ciudad de las Artes.
Intermediarios
Mientras tanto, el gobernador Garrido Patrón, al ver que González de León no estaba dispuesto a dejarse arrebatar el proyecto y sí a confrontar la decisión de su secretario de Obras Públicas, intentó utilizar dos mediadores para buscar una salida negociada al problema.
El primero en aparecer en escena fue el arquitecto Jorge Vázquez-Mellado, una persona cercana al gobernador Garrido Patrón. Vázquez-Mellado logra que González de León tenga una reunión con el jefe del ejecutivo de Querétaro a mediados de agosto, para que expusiera su problemática. Ahí, el arquitecto aclara a Garrido Patrón que las acusaciones de Covarrubias, en el sentido de que no entregará a tiempo el proyecto o que hubiera incumplido con lo pactado, eran falsas.
González de León incluso recibió el respaldo de Vázquez-Mellado, quien advierte al gobernador de las complicaciones que asumiría su administración por una disputa en apariencia innecesaria.
Después de escucharlos a ambos, Garrido Patrón pide tiempo para solucionar los problemas que pudieran entorpecer el desarrollo del plan maestro, dijo Oscar Rodríguez Castañeda, otro arquitecto asociado al equipo de González de León y miembro del despacho Taller Abierto de Arquitectura y Urbanismo.
Sin embargo, las palabras del gobernador no tuvieron efecto alguno. El secretario de Obras Públicas mantuvo su decisión de rescindir el contrato. Agregó Rodríguez que, de manera un tanto inesperada, cesaron los esfuerzos de mediación de Vázquez-Mellado.
Sentido Común intento entrevistar a Váquez-Mellado para conocer su punto de vista. El arquitecto no respondió a repetidos mensajes que el periódico financiero en línea dejó en sus oficinas en Querétaro.
Al poco tiempo, apareció un segundo mediador: Emilio González de Castilla, un reconocido abogado y quien desde un principio advirtió con franqueza al equipo de González de León el tamaño de la adversidad que enfrentaban.
"González de Castilla aparece y nos dice con todas sus letras que la decisión está tomada: el teatro no lo van a hacer ustedes", dijo Serrano. "Incluso nos dice que sabe que nos podemos ir a pleito y que podemos ganar el juicio, pero de aquí a cuatro años el teatro ya va a estar construido".
Frente a esa advertencia, el equipo de González de León acepta la oferta del abogado de sentarse a negociar con Covarrubias y sus representantes para intentar rescatar lo más posible del proyecto original. El intento, sin embargo, fracasa cuando el secretario de Obras Públicas se niega a cumplir con lo que había pactado su equipo con el de González de León. Esto provoca que González de Castilla, quien tampoco respondió a diversas peticiones de entrevista de Sentido Común, abandone los esfuerzos de intermediación, dijo Serrano.
Motivos de la disputa
Para entonces, no cabía ya duda para González de León y su equipo que Covarrubias, con el consentimiento del gobernador Garrido Patrón, estaba dispuesto a todo por impedir su participación en el proyecto.
Pero lo que aún no quedaba claro era el motivo por el cual el secretario de Obras Públicas había cambiado de opinión de manera tan radical frente a la propuesta que él, como miembro del jurado, había avalado y seleccionado a finales de 2006.
El equipo de González de León se preguntaba si el precio de sus honorarios no había sido muy alto, aunque ganaron el concurso incluso excediendo el límite que marcaban las bases de la licitación. Además, posteriormente aceptaron bajar ese precio de 16.1 millones de pesos (IVA incluido) a 15 millones.
Por lo tanto, a primera vista, el dinero no parecía ser el motivo para que Covarrubias diera un giro de 180 grados frente al proyecto de González de León.
Hasta ahora, la única semiexplicación que el equipo de González de León ha podido armar ante el cambio de actitud del secretario de Obras Públicas se centra en las modificaciones que sufrió la idea original de construir La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano.
Al parecer, Covarrubias no estuvo de acuerdo con la propuesta del gobernador Garrido Patrón de construir un Centro de Convenciones en el sitio en que se edificaría La Ciudad de las Artes. En el proyecto original, la Ciudad contemplaba la construcción de diversos edificios de usos múltiples para albergar museos, como el de Arte Contemporáneo o un Museo del Niño, y un complejo con varias pantallas de cine, incluyendo una mega-pantalla IMAX.
De acuerdo con el equipo de González de León, el cambio en el proyecto irritó a Covarrubias y pudo ser el origen de su animadversión, que aumentó cuando González de León dio el visto bueno a la idea del gobernador de construir un Centro de Convenciones al lado del Teatro Metropolitano.
Sin embargo, esta teoría no explica cómo es posible que Covarrubias bloquee un proyecto que fue idea de su jefe.
Legado en juego
En Querétaro, el gobernador Garrido Patrón goza de una buena reputación, gracias al dinamismo económico por el que atraviesa la entidad, que le ha permitido convertirse en un importante centro agrícola e industrial (muchas empresas de aeronáutica, como la canadiense Bombardier, han elegido a Querétaro como centro de operaciones). Ese no parece ser el caso del secretario de Obras Públicas, quien de acuerdo con diversas personas entrevistadas en la entidad, ha tenido disputas similares con otros arquitectos y por otros proyectos.
En esta ocasión, la diferencia es que el funcionario probablemente no contó con que González de León no se dejaría intimidar. . . sobre todo porque, a diferencia de los contratistas locales, no depende para vivir de los programas de obra pública del gobierno de Querétaro.
"Estamos enfrente de alguien quien no es previsible en sus reacciones. . . quien busca molestar a la gente", dijo González de León y agregó que le "interesa mucho la obra, porque le hemos puesto mucha fibra y salió muy bien como arquitectura".
El deseo de González de León por hacer la obra y su discrepancia con lo que observó Covarrubias, de que no entregó a tiempo lo convenido, lo llevaron a seguir trabajando, a pesar del proceso de rescisión del contrato que inició el funcionario.
El 31 de octubre, ante notario público y cinco días antes de la fecha límite, el equipo de González de León entregó más de 700 planos originales en las oficinas de la Secretaría de Obras Públicas de Querétaro.
A principios de noviembre, el arquitecto incluso, en un último intento por salvar el proyecto sin la intervención de los tribunales, propuso al gobernador Garrido Patrón que la Academia Nacional de Arquitectura de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, junto con el Colegio de Arquitectos de México y varios arquitectos mexicanos "de reconocido prestigio internacional", revisaran el proceso para determinar quién tenía razón.
Garrido Patrón, mediante su secretario particular, Ricardo Anaya Cortés, rechazó la sugerencia.
"El gobierno estatal no considera viable acceder a dicha solicitud, en razón de lo estipulado en el contrato de referencia para la resolución de posibles controversias, en el cual no está previsto el procedimiento que usted solicita. Además, las implicaciones legales y temporales que esto representaría, irían en detrimento de la ejecución de una obra que ya tiene sus tiempos definidos", escribió Anaya Cortés, en la carta de respuesta a la sugerencia de González de León.
Curiosamente, los tiempos definidos son los que hoy están ya también en riesgo. Con la medida cautelar que ganó el equipo de González de León en diciembre del año pasado, la obra no podrá ser ejecutada y el gobernador podría no ver terminada a tiempo una de las obras cumbre de su administración.
La medida, aunque en apariencia no está siendo respetada, de acuerdo con los abogados de González de León, impide al gobierno hacer cualquier trabajo con el proyecto hasta que se resuelva la titularidad del contrato. . . algo que podría tomar varios meses o años.
El gobernador Garrido Patrón termina su mandato el 30 de septiembre de 2009. Así, el reloj está en su contra, si quiere inaugurar la obra.
Pero más allá de que el gobernador Garrido Patrón pueda o no atestiguar el inicio de operaciones de La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano, la decisión de desplazar el plan maestro de González de León al parecer cancela una oportunidad para la entidad y la ciudad de Querétaro de contar con un centro cultural de clase mundial, que pondría a la ciudad y al estado en un nivel del liderazgo cultural en el centro del país, además de brindarle un atractivo turístico más.
Las Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano están programados para construirse en lo alto de una de las montañas que rodean a Querétaro, y cuenta con una vista panorámica de la ciudad, por el rumbo del estadio de fútbol Corregidora.
Para muchos, de no llevarse a cabo el proyecto original, nadie, ni Covarrubias, ni Garrido Patrón, ni la población queretana, ganaría; más bien, dicen otros arquitectos, todos perderían.
"Es un proyecto de excelencia, es un proyecto vanguardista, ayudaría mucho a la ciudad de Querétaro. Es de una gran creatividad, de gran talento. Muy superior a muchos proyectos que se hacen en la obra pública", dijo Cortés. (Sentido Común - Eduardo García)
Fuente: Sentido Común - Titulares - Eduardo García
Sentido Común
Martes 12 de Febrero del 2008, Ciudad de México, D. F.- Teodoro González de León no estaba convencido de participar en el concurso internacional al que convocaron las autoridades del estado de Querétaro para diseñar uno de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de las últimas décadas en la entidad: La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano.
El arquitecto mexicano tenía algunas dudas sobre las bases del concurso, así como una complicada agenda a mediados de 2006, que lo hacían dudar de contar con el tiempo y la concentración necesarios para proponer un proyecto que estuviera a la altura de sus credenciales y de sus edificaciones.
Ante la insistencia de las autoridades estatales, González de León finalmente dijo sí, y ganó.
Hoy, más de 18 meses después, está entrampado en una pesadilla legal; enfrenta el riesgo de ver esfumarse lo que podría ser otro proyecto emblemático y cree que se debe a la arbitrariedad del gobernador del estado, Francisco Garrido Patrón, y de su secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, José Luis Covarrubias.
Ambos funcionarios, argumentando que González de León incumplió con lo estipulado para la entrega del plan maestro de la obra, optaron por rescindir el contrato y revertir el fallo del jurado.
"Para mí, lo que ha sucedido es incomprensible", dijo González de León, en una entrevista en sus oficinas en la colonia Condesa, en la Ciudad de México. "Nunca en 60 años de trabajo me había pasado esto. . . no tengo una explicación".
Ante la decisión de cancelar el contrato, González de León, a sus 82 años de edad, ha decidido dar la batalla para evitar que las autoridades del gobierno de Querétaro lo despojen de un proyecto que otros arquitectos describen como "vanguardista y de excelencia".
El arquitecto ha montado un equipo de abogados para combatir la decisión de las autoridades queretanas. La reputación en México y el extranjero que lo antecede por haber diseñado, junto con su colega, el desaparecido Abraham Zabludovsky, algunos de los edificios más representativos de la arquitectura moderna de México, como el Colegio de México, el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo, la embajada de México en Brasilia y las oficinas centrales del Infonavit, también dan credibilida a la acusación de ser víctima de una injusticia.
"Es una arbitrariedad total", dijo González de León, conocido también por haber proyectado, junto con otros socios, los nuevos edificios Arcos Bosques y Reforma 222 en la Ciudad de México.
La difícil encrucijada legal en la que se encuentra González de León no sólo ha dejado un mal sabor de boca al arquitecto, sino que también ha preocupado a la comunidad de arquitectos de México por el aparente regreso a etapas que creían superadas. Para muchos de ellos, el caso de González de León es un ejemplo de la indefensión en que puede caer el gremio frente a los caprichos de la autoridad, cuando se trata de contratos de obra pública.
"Cuando suceden estas cosas es triste, porque la comunidad de profesionales pierde la confianza en las autoridades", dijo José Luis Cortés, director del departamento de arquitectura de la Universidad Iberoamericana, en una entrevista telefónica. "Nada más porque no me cayó bien el arquitecto lo cambiamos. Eso se me hace muy poco profesional; por eso está tan molesta la comunidad de arquitectos".
Pero lo más grave de la disputa que enfrenta hoy González de León es que ésta refleja los crecientes poderes sin contrapesos que aparentemente toman las autoridades locales. Antes, los gobiernos estatales sabían que podían ser llamados a cuentas por el Presidente de la República. Hoy, con una presidencia más acotada y poderes locales electos democráticamente, ya no es el caso. El único inconveniente es que aún no surgen las fuerzas locales que permitan poner freno a los abusos de las autoridades.
"Con esto te das cuenta de los abusos del poder y la falta de controles", dijo Francisco Serrano Orozco, uno de los abogados de González de León y socio del despacho Alanís Serrano y Doblado. "Es una gran prepotencia cuando te dicen hazle como puedas, porque ahí te ves".
La oficina de comunicación del gobierno de Querétaro declinó la petición de Sentido Común para entrevistar a Covarrubias, a fin de conocer y presentar sus puntos de vista sobre la controversia. Los funcionarios gubernamentales declinaron la solicitud argumentando que la disputa con el arquitecto González de León ya estaba en los cauces que contempla la ley y que el gobierno no litiga en los medios.
En lugar de González de León, Covarrubias designó al arquitecto José de Arimatea Moyao, quien terminó en quinto lugar en el concurso, para realizar el proyecto.
Orígenes del problema
Los problemas con la propuesta de González de León comenzaron seis meses después de ser declarado ganador del concurso, en el que superó las propuestas de otros connotados arquitectos mexicanos, como Ricardo Legorreta y Enrique Norten.
El 16 de julio del año pasado, el arquitecto y su equipo recibieron el primer aviso oficial de Covarrubias, por supuesto incumplimiento de diversos aspectos del contrato.
Covarrubias resaltó la ausencia de cajones de estacionamientos para personas "con capacidades diferentes", la falta de un área de espera techada en el estacionamiento, la inadecuada vialidad de acceso al recinto, el sentido contrario a como debían abrirse las puertas de los baños, la carencia de éstos para niños menores de cuatro años y la falta de entrega de algunos planos, como las principales razones por las cuales, desde su perspectiva, había un incumplimiento que justificaba el envío de ese primer aviso.
Para González de León y su equipo, nada de lo que mencionaba Covarrubias en su escrito, del cual Sentido Común obtuvo una copia por parte de los abogados del arquitecto, era una falta grave. El equipo consideraba que todos los problemas que se señalaban podían remediarse y que no ameritaba el aviso.
"No cumplen con el número de cajones para discapacitados, pues no es ninguna falta grave, los pinto y cumple", dijo José Arce Gargollo, uno de los arquitectos más cercanos a González de León, quien forma parte de su equipo. "El estacionamiento no tiene área de espera. . . pero es un estacionamiento de autoservicio".
Ante la carta de Covarrubias, González de León tomó dos decisiones: una, contratar los servicios de Serrano; y dos, enviar una carta al funcionario, en la que rebate y aclara cada uno de los puntos, e indica que ninguna de las supuestas fallas era insuperable.
"En los conjuntos de baños, hemos dibujado el abatimiento de las puertas hacia el interior. Esto se resuelve dibujándolas hacia el exterior. No es una falta grave", escribió, por ejemplo: "El proyecto ejecutivo debemos terminarlo el 5 de noviembre de 2007, por lo tanto, los procedimientos constructivo y de acabados se entregarán en las etapas correspondientes y de acuerdo a las prioridades por usted señaladas".
La carta de González de León sirvió de poco. Al día siguiente de haber enviado su escrito, el 20 de julio, el arquitecto recibió una segunda notificación de incumplimiento con señalamientos similares a los de la primera misiva, y donde además Covarrubias ya notificaba su intención de dar por terminado el contrato, lo que ocurrió 11 días después. El 1 de agosto, Covarrubias envía un tercer aviso de incumplimiento e inicia el proceso de rescisión de contrato.
Serrano, al ver que el conflicto escalaba en tamaño y que requeriría de un abogado litigante experto, invita a Jesús Moreno Mendoza, del Bufete Moreno & Asociados, para que también revise el caso e inicien juntos la defensa de González de León.
Acciones legales
Serrano y Moreno, preocupados por la franca actitud antagónica de Covarrubias al proyecto ganador de la licitación pública, tomaron una serie de medidas para proteger a su cliente.
Para empezar, buscaron la intervención de la Secretaría de la Contraloría, la dependencia encargada de resolver las disputas en la entidad. Un intento que no llevó a nada. La dependencia, contraria a sus obligaciones legales, turnó la petición a la contraloría interna de la Secretaría de Obras Públicas, es decir, la propia dependencia acusada de violar la ley, dijeron los abogados de González de León.
Ante ello, los abogados buscaron entonces la intervención del poder judicial. Pero una juez primero y un magistrado después, se rehusaron a considerar el caso de González de León. "La juez desecha la demanda por mera influencia del gobernador y del secretario de Obras Públicas", dijo Moreno. La "independencia que tienen que tener las entidades judiciales y administrativas, es evidente que no existe en Querétaro".
Los abogados optaron entonces por llevar a cabo una acción legal más, ahora de tipo civil, para evitar la rescisión del contrato y exigir su cumplimiento. Esta última estrategia finalmente dio resultado. El 14 de diciembre de 2007, González de León ganó una medida cautelar que ordena al gobierno de Querétaro no rescindir el contrato y a suspender cualquier obra en torno al proyecto en tanto se resuelva el fondo de la controversia: la titularidad del contrato para elaborar el plan maestro de la Ciudad de las Artes.
Intermediarios
Mientras tanto, el gobernador Garrido Patrón, al ver que González de León no estaba dispuesto a dejarse arrebatar el proyecto y sí a confrontar la decisión de su secretario de Obras Públicas, intentó utilizar dos mediadores para buscar una salida negociada al problema.
El primero en aparecer en escena fue el arquitecto Jorge Vázquez-Mellado, una persona cercana al gobernador Garrido Patrón. Vázquez-Mellado logra que González de León tenga una reunión con el jefe del ejecutivo de Querétaro a mediados de agosto, para que expusiera su problemática. Ahí, el arquitecto aclara a Garrido Patrón que las acusaciones de Covarrubias, en el sentido de que no entregará a tiempo el proyecto o que hubiera incumplido con lo pactado, eran falsas.
González de León incluso recibió el respaldo de Vázquez-Mellado, quien advierte al gobernador de las complicaciones que asumiría su administración por una disputa en apariencia innecesaria.
Después de escucharlos a ambos, Garrido Patrón pide tiempo para solucionar los problemas que pudieran entorpecer el desarrollo del plan maestro, dijo Oscar Rodríguez Castañeda, otro arquitecto asociado al equipo de González de León y miembro del despacho Taller Abierto de Arquitectura y Urbanismo.
Sin embargo, las palabras del gobernador no tuvieron efecto alguno. El secretario de Obras Públicas mantuvo su decisión de rescindir el contrato. Agregó Rodríguez que, de manera un tanto inesperada, cesaron los esfuerzos de mediación de Vázquez-Mellado.
Sentido Común intento entrevistar a Váquez-Mellado para conocer su punto de vista. El arquitecto no respondió a repetidos mensajes que el periódico financiero en línea dejó en sus oficinas en Querétaro.
Al poco tiempo, apareció un segundo mediador: Emilio González de Castilla, un reconocido abogado y quien desde un principio advirtió con franqueza al equipo de González de León el tamaño de la adversidad que enfrentaban.
"González de Castilla aparece y nos dice con todas sus letras que la decisión está tomada: el teatro no lo van a hacer ustedes", dijo Serrano. "Incluso nos dice que sabe que nos podemos ir a pleito y que podemos ganar el juicio, pero de aquí a cuatro años el teatro ya va a estar construido".
Frente a esa advertencia, el equipo de González de León acepta la oferta del abogado de sentarse a negociar con Covarrubias y sus representantes para intentar rescatar lo más posible del proyecto original. El intento, sin embargo, fracasa cuando el secretario de Obras Públicas se niega a cumplir con lo que había pactado su equipo con el de González de León. Esto provoca que González de Castilla, quien tampoco respondió a diversas peticiones de entrevista de Sentido Común, abandone los esfuerzos de intermediación, dijo Serrano.
Motivos de la disputa
Para entonces, no cabía ya duda para González de León y su equipo que Covarrubias, con el consentimiento del gobernador Garrido Patrón, estaba dispuesto a todo por impedir su participación en el proyecto.
Pero lo que aún no quedaba claro era el motivo por el cual el secretario de Obras Públicas había cambiado de opinión de manera tan radical frente a la propuesta que él, como miembro del jurado, había avalado y seleccionado a finales de 2006.
El equipo de González de León se preguntaba si el precio de sus honorarios no había sido muy alto, aunque ganaron el concurso incluso excediendo el límite que marcaban las bases de la licitación. Además, posteriormente aceptaron bajar ese precio de 16.1 millones de pesos (IVA incluido) a 15 millones.
Por lo tanto, a primera vista, el dinero no parecía ser el motivo para que Covarrubias diera un giro de 180 grados frente al proyecto de González de León.
Hasta ahora, la única semiexplicación que el equipo de González de León ha podido armar ante el cambio de actitud del secretario de Obras Públicas se centra en las modificaciones que sufrió la idea original de construir La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano.
Al parecer, Covarrubias no estuvo de acuerdo con la propuesta del gobernador Garrido Patrón de construir un Centro de Convenciones en el sitio en que se edificaría La Ciudad de las Artes. En el proyecto original, la Ciudad contemplaba la construcción de diversos edificios de usos múltiples para albergar museos, como el de Arte Contemporáneo o un Museo del Niño, y un complejo con varias pantallas de cine, incluyendo una mega-pantalla IMAX.
De acuerdo con el equipo de González de León, el cambio en el proyecto irritó a Covarrubias y pudo ser el origen de su animadversión, que aumentó cuando González de León dio el visto bueno a la idea del gobernador de construir un Centro de Convenciones al lado del Teatro Metropolitano.
Sin embargo, esta teoría no explica cómo es posible que Covarrubias bloquee un proyecto que fue idea de su jefe.
Legado en juego
En Querétaro, el gobernador Garrido Patrón goza de una buena reputación, gracias al dinamismo económico por el que atraviesa la entidad, que le ha permitido convertirse en un importante centro agrícola e industrial (muchas empresas de aeronáutica, como la canadiense Bombardier, han elegido a Querétaro como centro de operaciones). Ese no parece ser el caso del secretario de Obras Públicas, quien de acuerdo con diversas personas entrevistadas en la entidad, ha tenido disputas similares con otros arquitectos y por otros proyectos.
En esta ocasión, la diferencia es que el funcionario probablemente no contó con que González de León no se dejaría intimidar. . . sobre todo porque, a diferencia de los contratistas locales, no depende para vivir de los programas de obra pública del gobierno de Querétaro.
"Estamos enfrente de alguien quien no es previsible en sus reacciones. . . quien busca molestar a la gente", dijo González de León y agregó que le "interesa mucho la obra, porque le hemos puesto mucha fibra y salió muy bien como arquitectura".
El deseo de González de León por hacer la obra y su discrepancia con lo que observó Covarrubias, de que no entregó a tiempo lo convenido, lo llevaron a seguir trabajando, a pesar del proceso de rescisión del contrato que inició el funcionario.
El 31 de octubre, ante notario público y cinco días antes de la fecha límite, el equipo de González de León entregó más de 700 planos originales en las oficinas de la Secretaría de Obras Públicas de Querétaro.
A principios de noviembre, el arquitecto incluso, en un último intento por salvar el proyecto sin la intervención de los tribunales, propuso al gobernador Garrido Patrón que la Academia Nacional de Arquitectura de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos, junto con el Colegio de Arquitectos de México y varios arquitectos mexicanos "de reconocido prestigio internacional", revisaran el proceso para determinar quién tenía razón.
Garrido Patrón, mediante su secretario particular, Ricardo Anaya Cortés, rechazó la sugerencia.
"El gobierno estatal no considera viable acceder a dicha solicitud, en razón de lo estipulado en el contrato de referencia para la resolución de posibles controversias, en el cual no está previsto el procedimiento que usted solicita. Además, las implicaciones legales y temporales que esto representaría, irían en detrimento de la ejecución de una obra que ya tiene sus tiempos definidos", escribió Anaya Cortés, en la carta de respuesta a la sugerencia de González de León.
Curiosamente, los tiempos definidos son los que hoy están ya también en riesgo. Con la medida cautelar que ganó el equipo de González de León en diciembre del año pasado, la obra no podrá ser ejecutada y el gobernador podría no ver terminada a tiempo una de las obras cumbre de su administración.
La medida, aunque en apariencia no está siendo respetada, de acuerdo con los abogados de González de León, impide al gobierno hacer cualquier trabajo con el proyecto hasta que se resuelva la titularidad del contrato. . . algo que podría tomar varios meses o años.
El gobernador Garrido Patrón termina su mandato el 30 de septiembre de 2009. Así, el reloj está en su contra, si quiere inaugurar la obra.
Pero más allá de que el gobernador Garrido Patrón pueda o no atestiguar el inicio de operaciones de La Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano, la decisión de desplazar el plan maestro de González de León al parecer cancela una oportunidad para la entidad y la ciudad de Querétaro de contar con un centro cultural de clase mundial, que pondría a la ciudad y al estado en un nivel del liderazgo cultural en el centro del país, además de brindarle un atractivo turístico más.
Las Ciudad de las Artes y el Teatro Metropolitano están programados para construirse en lo alto de una de las montañas que rodean a Querétaro, y cuenta con una vista panorámica de la ciudad, por el rumbo del estadio de fútbol Corregidora.
Para muchos, de no llevarse a cabo el proyecto original, nadie, ni Covarrubias, ni Garrido Patrón, ni la población queretana, ganaría; más bien, dicen otros arquitectos, todos perderían.
"Es un proyecto de excelencia, es un proyecto vanguardista, ayudaría mucho a la ciudad de Querétaro. Es de una gran creatividad, de gran talento. Muy superior a muchos proyectos que se hacen en la obra pública", dijo Cortés. (Sentido Común - Eduardo García)
Fuente: Sentido Común - Titulares - Eduardo García