Bueno pues Rem Koolhaas estuvo en el DF y dio una conferencia magistral en Bellas Artes, y le preguntaron:
¿Cree posible un proyecto suyo en México en el corto plazo?
En verdad lo espero. Siempre me ha gustado la Ciudad de México, no sólo por su belleza sino por su natural simpatía por la arquitectura moderna. Un punto positivo es que si bien es una metrópolis, apenas es perceptible, en algunos sitios, la opresión característica de las metrópolis. Goza de una hermosa modernidad.
'Soy una máquina de ideas'.- Koolhaas
Reforma
Dice Koolhaas alto al mercado
Mural
Lunes 05 de Marzo del 2007, Ciudad de México, D. F.- Desde hace dos décadas, el destino de la arquitectura está en manos del mercado, lo que ha resultado en ciudades extravagantes, afirmó el arquitecto holandés Rem Koolhaas (Rotterdam, 1944).
"En vez de que la arquitectura actúe para el bien público o sirva como proyecto social, recientemente todos somos cómplices de generar una arquitectura moderna (...). En realidad, la ciudad del futuro, de acuerdo con el mercado, se vuelve extravagante y crecientemente vacía", expuso.
Al dictar la conferencia Rem Koolhaas. Premio Pritzker 2000, la tarde de ayer en el Palacio de Bellas Artes, el teórico y urbanista mostró una ciudad imaginaria en la que confluyen los rascacielos creados por los diez arquitectos más importantes de la última década.
"Queramos o no, todos hemos contribuido a esta extravagancia de los rascacielos. Todos trabajamos en un dominio escultórico, exportamos la libertad de los edificios sacrificando el contenido", agregó el Premio Mies van der Rohe 2005.
Koolhaas construye en la actualidad en Beijing su primer rascacielos, un edificio de 80 pisos que será sede de la televisión pública CCTV y está destinado a convertirse en un icono de los Juegos Olímpicos de 2008.
"Descubrí la obsesión por los rascacielos en Nueva York", explicó. "Los rascacielos han emigrado desde Estados Unidos al resto del mundo y se han vuelto un fenómeno mundial donde la ambición se traduce en la altura".
Su estadía en Nueva York se debió a que en 1972 recibió una beca para proseguir sus estudios de arquitectura en la Universidad de Cornell, tiempo en el que escribió su libro Delirious New York (1978), que lo catapultó a la fama con apenas 34 años de edad y sin haber construido todavía un edificio.
Koolhaas ha querido poner fin a la complicidad de los arquitectos con el mercado en sus proyectos de rascacielos negándose a participar en la carrera por ver quién construye el más alto.
"Lo que tratamos de hacer es lograr que la arquitectura sea menos dirigida por el mercado y se vuelva más sobria y cree al mismo tiempo resultados interesantes", explicó.
Ante más de mil 500 estudiantes de arquitectura, que tres horas antes del inicio de la conferencia ya formaban fila en la entrada de Bellas Artes, Koolhaas afirmó que su experiencia en Asia, en especial en Dubai, le ha convencido de que alguien tiene que decir basta a la complicidad con el mercado.
"Han llegado al punto de la locura. Dubai, en un plazo de diez años, se volverá un parque de diversiones. Y eso avergüenza a los arquitectos".
Con su oficina OMA (Office of Metropolitan Architecture), fundada en 1975 en Londres y trasladada a Rotterdam en 1978, Koolhaas ha creado proyectos como la Casa de la Música de Oporto, el Museo Kunsthal de Rotterdam, el Teatro de la Danza en Holanda y la Biblioteca Central de Seattle, además de diseñar las tiendas Prada de Nueva York y Los Ángeles.
A la par de sus edificios, Koolhaas desarrolla proyectos de conservación.
"No hay oposición entre la preservación y la modernidad. La conservación es un invento de la época moderna y consiste en crear una economía en la cual pueden mantenerse elementos del pasado. En un principio sólo se preservaban monumentos históricos; ahora son casas, campos de concentración e incluso carreteras, ahora conservamos cualquier cosa", añadió.
Actualmente, Koolhaas está enfrascado en el diseño de un plan general para el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Su estrategia contempla organizar mejor los espacios y resolver algunos "crímenes de curaduría", como la exposición a la luz solar de cuadros y esculturas, y la ausencia de aire acondicionado.
El catedrático de la Universidad de Harvard recibió de manos del arquitecto José Luis Cortés el Premio Internacional Augusto Álvarez, que entrega la Universidad Iberoamericana. (Mural - Erika P. Buzio)