CIUDADES CONDENADAS A MORIR
aun que ya tiene rato k no se mueve este tread.....hoy me encontre con esto en el periodico el diario de yucatan...y pues va con el tema.......
La capital está en una lista de alerta roja: sería fantasma para el año 2100
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Cada vez que uno de los 20 millones de habitantes de la ciudad de México bebe un vaso de agua, la megaurbe se hunde un poco más. Por más catastrofista que parezca esta advertencia, se basa en diversos cálculos científicos.
Al problema del hundimiento del Distrito Federal se le une otro más grave: el agua potable escasea cada vez más.
Igual que la ciudad de México, otro puñado de megaurbes está sentenciado, por diversas causas, a ser ciudades fantasmas, dice la revista estadounidense “Forbes”.
Como jinetes del apocalipsis, di-versas catástrofes se ciernen sobre numerosas urbes y presionarán de modo creciente a sus habitantes a emigrar. Entre los peligros que se ciernen sobre ellas están sismos, erupciones volcánicas, inundaciones, desertificación, hundimiento del suelo, erosión, emigración y envejecimiento poblacional.
Aparte de la ciudad de México, según “Forbes”, para el año 2100 también serían urbes fantasmas las ciudades estadounidenses de Detroit, Michigan, y San Francisco, California, así como las italinas Génova y Venecia; Banjul, la capital de Gambia; Ivanovo, en Rusia y Timbuktú, en Mali.
La capital mexicana se levantó sobre inmenso manto acuífero, que antes fue la principal fuente de agua para beber.
Diversos estudios indican que en algunas partes de la urbe el suelo se ha hundido hasta nueve metros durante el último siglo.
Y lo que podría ser peor, alerta “Forbes”: se sospecha que el manto acuífero se está secando.
Emigrar, lo mejor
Emigrar a sitios menos problemáticos parece ser la mejor opción para los capitalinos a mediano o largo plazo, según especialistas en el tema, entre ellos Efraín Ovando, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Para Ovando, todo lo que se haga en torno al hundimiento de la capital de la República no pasarán de ser simples paliativos si no se logra un equilibrio entre extracción y recarga de los sobreexplotados mantos acuíferos.
En reciente conferencia de prensa a la que asistieron integrantes de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el experto dio la voz de alerta: “No existe una solución integral, pues es un problema complejo.
En declaraciones que reproduce la prensa nacional, Efraín Ovando dice: “Por ahora no se ve clara la situación o las posibles soluciones, ya que no se puede dejar de usar el agua de los pozos, pero, por otra parte, si se sigue extrayendo el líquido se acelerará el hundimiento de la metrópoli”.
Experto en mecánica de suelos, Ovando enfatizó que el problema de los hundimientos de suelo en la metrópoli es diferenciado.
“En algunos lugares de la cuenca lacustre como Xochimilco, Chalco y la zona norte del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el hundimiento es rápido, a razón de 30 a 40 centímetros por año, mientras que hay sitios como el Centro Histórico donde la velocidad varía entre 7, 10 y 12 centímetros”.
Todo eso, sostuvo, ocasiona daños evidentes en la infraestructura urbana y constituye un gran riesgo para el patrimonio cultural y arquitectónico de la urbe.
Tres de los legisladores que asistieron a la conferencia, Humberto Morgan, Daniel Salazar y Agustín Castilla, coincidieron, de acuerdo con Notimex, en que tener el apoyo de los científicos universitarios es prioritario para poder elaborar adecuadas políticas de Protección Civil.
En el caso de Iztapalapa, una de las consecuencias de la extracción de agua es el agrietamiento en la periferia. Y no se puede hacer gran cosa en cuanto al relleno de estas grietas, aunque una alternativa es tratar de generar acciones para redistribuir las fuerzas internas de la masa arcillosa con el fin de evitar la aparición de esos agrietamientos.
No obstante, insistió en que esas son medidas que están sujetas a estudio y a investigación. “Por ahora, un buen paliativo es rellenar las grietas, pues no se puede prescindir del vital líquido y se siguen acumulando deformaciones en el subsuelo”.
“Forbes” señala que las otras importantes ciudades que ya no existirían en 2100, y sus causas, son las siguientes.
San Francisco, Estados Unidos: Hay un 75% de probabilidades, sostienen investigadores de la Universidad de California en Davis, de que San Francisco sea sacudida por un sismo de siete grados Richter antes de 2086.
Detroit, Estados Unidos: La causa sería la emigración de sus habitantes. Desde 1950, su población ha bajado considerablemente hasta llegar a los 950,000 habitantes, y se espera que siga esa tendencia lenta, pero sostenida al menos hasta el año 2030. El desempleo en la ciudad rebasa el 10%.
Ivanovo, Rusia: El motivo de su desaparición también sería la salida de su gente. Centro de producción textil en la era soviética, esa capital de distrito al noreste de Moscú sólo tiene hoy 448,000 habitantes y sigue en picada. Hay más mujeres que hombres y la tasa de natalidad sigue en descenso, en contraste con la de mortalidad, que se ha disparado desde 1990.
Venecia, Italia: Desde hace siglos los famosos canales de la ciudad se han estado hundiendo, pero el fenómeno se ha acelerado. La ciudad se hundió 24 centímetros en los últimos 100 años.
Nápoles, Italia: Está sentenciada por una erupción volcánica. El Monte Vesubio, que acabó con la legendaria Pompeya en el año 79 d.C., hace erupción cada 100 años. La más reciente fue en 1944. El coloso está en el Golfo de Nápoles, donde viven más de cuatro millones de personas. Más de la mitad de ellas están en la llamada “zona roja”, donde habitan los que están más cerca del volcán y que se enfrentan a una muerte segura si no son desalojados a tiempo.
Banjul, Gambia: El crecimiento del nivel del mar y la erosión amenazan a la capital de ese pequeño país del oeste de África.
Timbuktú, Mali: Su epitafio lo escribiría la desertificación. Las dunas de arena comienzan a acabar con el terreno verde en ese asentamiento de mil años de antigüedad que fue un centro de aprendizaje islámico durante los siglos XV y XVI.— Jorge Alberto Balam Díaz.