México, a la vanguardia internacional en ‘segundos pisos’
Por Ricardo Cerón
Más allá del aspecto político, el distribuidor vial de San Antonio y el segundo piso del Periférico fueron excelentes obras para generar nuevo conocimiento y detallar las normas mexicanas de construcción de vías elevadas, con lo que México se ha puesto a la vanguardia en la edificación de este tipo de estructuras en el plano internacional, afirmó David Muriá Vila.
El investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sostuvo que lo anterior queda en evidencia cuando se descubre que, salvo por algunas máquinas como trascabos o grúas, esas vías elevadas fueron totalmente construidas con tecnología mexicana, desde los materiales hasta el diseño.
En entrevista, el científico universitario explicó que a raíz de estas obras, se generaron cuatro tesis de maestría de estudiantes de la UNAM, además de que se probaron con éxito nuevas tecnologías y diseños de construcción como la colocación y sujeción de pilotes.
Dejó en claro que “nos guste o no”, las vías elevadas se seguirán haciendo en las grandes urbes, dado que se convertirán cada vez en una mayor necesidad para resolver los problemas de tránsito en dichas ciudades, por lo que, indicó, es necesario estar a la vanguardia en los conocimientos de este tipo.
Muriá Vila señaló a la Ciudad de México como una urbe con particularidades propias, desde el tipo de terrenos y composición de suelo hasta la alta sismicidad que presenta, por lo que consideró es urgente desarrollar normas de construcción propias y no importarlas del extranjero.
El investigador –cuyo proyecto Pruebas experimentales en el segundo piso del Periférico, se encuentra en la lista de los Casos de Éxito de la Ciencia Mexicana, realizado por la Academia Mexicana de Ciencias– aseguró que la ingeniería mexicana tiene la capacidad para estar en la frontera en la generación de conocimientos de este tipo de construcciones.
Recordó que el Gobierno del Distrito Federal buscó al Instituto de Ingeniería de la UNAM desde varios años antes de iniciar la construcción del Distribuidor Vial de San Antonio, con el fin de que los investigadores de esa dependencia universitaria realizaran varios estudios de seguridad en la futura obra en ese entonces.
En un primer momento, dijo, se nombró al investigador y miembro de la AMC Roberto Meli Piralla como coordinador general de todos los estudios que realizaría la UNAM; posteriormente, se creó un comité de vías elevadas para atender todos los aspectos técnicos de esa obra.
“Este comité vio la pertinencia para realizar algunas pruebas en campo para poder dilucidar ciertos aspectos del proyecto y tener la certeza de lo que se había proyectado, para que en los puntos en los que se iba a hacer el estudio tuvieran congruencias con sus cálculos iniciales del proyecto y de ser necesario hacer las correcciones pertinentes”.
Muriá Vila hizo énfasis en que si bien la UNAM participó y corroboró la seguridad de ciertos puntos de la obra en varios estudios, eso no significa que haya certificado toda la construcción, dado que no fue la responsable de la totalidad de las pruebas; para ello, dijo, hubo una instancia supervisora encargada de ese aspecto.
Entre las tareas que tuvieron a su cargo los investigadores de la UNAM, precisó, se encuentran el corroborar las hipótesis de diseño y detectar posibles discrepancias, que podrían afectar la seguridad.
Además, añadió, determinar posibles ajustes al proyecto. “Éste era uno de los puntos de preocupación, porque este tipo de pruebas son costosas pues requieren instrumentos de alta precisión, y muchas veces en la práctica no hay interés por profundizar en esto, y es allí donde deben entrar las universidades; sin embargo, son pocas las que tienen la experiencia y conocimiento para realizarlas”.
Reconoció que durante la construcción de estas obras en la Ciudad de México tuvieron mucha presión por parte de los medios de información, quienes en algunas ocasiones buscaban alguna declaración desafortunada que pudiera tener repercusión política.
Sin embargo, aclaró que los investigadores del Instituto de Ingeniería no tienen ninguna afiliación partidista, sino que su compromiso es con la sociedad de todo el país, pues lo mismo han participado en la edificación de estas vialidades en la capital del país que en los puentes Tampico, Coatzacoalcos y Chiapas.
Finalmente, aseguró que en todas las pruebas donde participó la UNAM, las normas de seguridad se cumplieron satisfactoriamente, muy por arriba de los niveles permisibles, como fueron la capacidad de carga o deformación de la estructura.
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